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Casa Batlló, un lugar para visitar y recordar

La ciudad de Barcelona es un lugar precioso, se puede caminar por las calles, visitar muchos monumentos y sentarse en una terraza para tomar una cerveza y comer tapas. La magia de Barcelona vive en la mezcla de diferentes arquitecturas que tiene la ciudad.

Se pueden encontrar restos de arquitectura romana, como las tres columnas del templo de Augusto, ejemplos de arte románico como el monasterio de San Pablo del Campo, también hay arquitectura gótica, como la catedral de Santa Cruz y Santa Eulalia o el Barrio Gótico.

A finales del siglo XVI, el espíritu renacentista llega a Barcelona, expuesto en obras como la fachada del Palacio de la Generalitat. Desde el Barroco tardío hasta el Neoclasicismo, Barcelona era el lugar perfecto para que surgiese algo nuevo.

El estilo que realmente representa la ciudad es el modernismo catalán y más que eso, el estilo de Antoni Gaudí. Y es en el céntrico Passeig de Gràcia donde se encuentra una de sus obras maestra, la casa Batlló.

La casa Batlló es un hermoso lugar para visitar. La construcción es una remodelación de un edificio anterior realizado por Emilio Sala Cortés.

En 1903 el edificio fue adquirido por Josep Batlló i Casanovas, empresario propietario de varias fábricas textiles de la ciudad. Para entonces, Gaudí ya era un arquitecto de renombre, por lo que Batlló le confía la reforma del edificio.

Estaba tan contento con la obra que hizo Gaudí, que lo recomendó a su amigo Pere Milà i Camps, para el que Gaudí construyó la Casa Milà, otra obra maestra.

Gaudí realizó varios modelos en yeso con sus propias manos para encontrar la forma deseada, que recuerda las olas del mar Mediterráneo. Las superficies curvas son una constante en la obra de Antoni Gaudí y las formas onduladas se encuentran en todo el edificio.

La fachada es de piedra arenisca de Montjuïc, esculpida en forma curva. En las representaciones de planta, las columnas tienen forma de hueso.

El arquitecto cubrió la fachada con piezas de cerámica vitrificada de varios colores con sus famosos “trencadís”, cuya colocación dirigió personalmente. Gaudí obtuvo esas piezas en los restos de la cristalería Pelegri.

El interior también fue diseñado por Gaudí, en la parte central del edificio se encuentra el patio de luces que fue ampliado por Gaudí para conseguir una mejor iluminación y ventilación.

Esta zona estaba cubierta con un tragaluz de cristal soportado por una estructura de hierro con arcos de catenaria. Está cubierto por azulejos con gradación de azul a blanco, de tal forma que parece que estás en medio del océano.

La obra de Gaudí también se nota en los apartamentos del interior, diseñados con la misma pasión que el exterior y utilizando diferentes artes decorativas e industriales como la forja o la cerámica.

Hasta los picaportes fueron realizados, bajo la supervisión del artista, por artesanos cerrajeros badalona profesionales. La cubierta del edificio fue concebida como un espacio funcional y estético, ya que era la zona de ventilación del edificio, pero su tratamiento es casi escultórico.

La Casa Batlló es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí en su etapa naturalista y es una visita obligada si estás por Barcelona. Nunca la podrás olvidar.



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